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jueves, diciembre 25

Un libro, un viaje: Córdoba de los Omeyas

Córdoba de los Omeyas
Un año más, Literactúa organizó su ya tradicional viaje vinculado a un libro. Como anunciamos en notas anteriores, el libro elegido en esta ocasión fue "Córdoba de los Omeyas" de Antonio Muñoz Molina y por ello nos desplazamos hasta aquella ciudad a descubrir in situ el legado andalusí. Además de los miembros de la Asociación, al viaje acudieron una buena cantidad de interesados en descubrir los lugares descritos en el libro de Muñoz.

jueves, abril 17

Un libro, un viaje echa a andar

Aunque aún queda mucho por trabajar, ya tenemos un avance de programa para nuestra actividad estrella del año: Un libro, un viaje.
  1. Las fechas que confirmamos son el cuatro y el cinco de octubre de 2008.
  2. Iremos hasta Córdoba en AVE. Estamos mirando tarifas de grupo pero de momento parece que sale más barato comprar los billetes individualmente de ida y vuelta (en torno a los 100 euros).
  3. Convenimos en organizar la actividad contando con que seremos alrededor de 40 personas. 4. 4. Las jornadas discurrirán más o menos de la siguiente manera:
SÁBADO
  • 12'30 >> Cita en el albergue reservado. Hasta esa hora, habremos llegado a Córdoba en diferentes turnos o en el mismo tren. Visita a la Mezquita.
  • 14'30 >> Comida en un restaurante previamente reservado.
  • 17'00 >> Visita a los Reales Alcázares.
  • 21'00 >> Cenita de tapeo durante paseo nocturno por la judería. Después/durante el paseo, velada literaria al aire libre o, en su defecto, en una sala del albergue.
DOMINGO
  • 09'30 >> Cita, ya desayunados, para dar un paseo por la zona del Puente de San Miguel, Torre de la Calahorra (posibilidad de visita al interior: opcional, que lo consulte quien esté interesado/a), los molinos, y la Judería de día.
  • 15'00 >> Comida en un restaurante reservado.
  • Tarde libre para que cada cual se organice otro paseo o su vuelta.

Aún queda mucho por trabajar y seguiremos informando pero si a la vista de esto ya tienes ganas de acompañarnos, ya sabes: escribe@literactua.org

Te esperamos

lunes, marzo 10

¿Te vienes a Córdoba?

Con la primavera vuelve la actividad más esperada de Literactúa: Un libro, un viaje aunque en esta ocasión quizá deberíamos renombrarla como "Dos libros, un viaje". Cautivados como quedamos con los versos de los poetas andalusíes que escuchamos en nuestra anterior actividad, nos pusimos a buscar el origen de sus pasos y hemos acabado en Córdoba. Allí buscaremos los restos de la época de explendor de Al-andalus que con extraordinaria belleza retrata Ibn Hazm en "El Collar de la Paloma" y nos enteraremos de cómo surgió todo tras leer "La Córdoba de los Omeyas" de Antonio Muñoz Molina.
La fecha elegida es el 4 y 5 de octubre. Si estás interesado en reconocer estos rincones con nosotros, apúntate mandándonos un correo electrónico a escribe@literactua.org

jueves, enero 24

Viaje a través del tiempo y la imaginación

A continuación reproducimos el texto íntegro leído durante la introducción del acto celebrado por Literactúa el día 17 de enero.

Esta tarde, Rosas del Desierto, Taller de Danza del Vientre de la Universidad Popular de Rivas Vaciamadrid, y Literactua, tememos en placer de invitarles a un viaje a través del tiempo y la imaginación. Del tiempo porque, lo que hoy a van ver y a escuchar tuvo lugar hace muchos siglos; y de la imaginación porque probablemente nunca sucedió como nos lo han contado, sino que ha llegado hasta nosotros transformado por el deseo de quienes lo hicieron.
Hay una realidad: En el año 755, el príncipe omeya que conocemos con el nombre de Abderramán, llegó a la Península huyendo desde Damasco. El emirato de Córdoba, después califato, hizo de esta ciudad un centro mundial de cultura, arte y refinamiento. Cualidades que se mantuvieron en los reinos de Taifas.
Desde el siglo VIII hasta el XIII, en Al-Andalus, un territorio cultural que abarcaba desde Toledo hasta Algeciras y desde Valencia hasta El Algarve, la arquitectura, la música, la danza y la poesía florecieron e irradiaron hacia todo el mundo conocido. Los palacios, los jardines, las joyas delicadas y las fuentes son verdad. También lo es que las mujeres, al igual que los hombres, recitaban poesía y, en ocasiones, la escribían. Libres o esclavas, se valoraba en ellas su sabiduría, su talento, su ingenio y su sensibilidad. La escasa poesía escrita por mujeres de Al-Andalus que ha llegado hasta nosotros se basa, especialmente, en la improvisación, una tradición antiquísima que aún, en diferentes formas, se conserva en nuestros días en todo el mundo. Los poemas escritos en Al-Andalus contienen la nostalgia de las palmeras en el desierto y el frescor de los parques de Medina Azahara. Las poetisas de Al-Andalus cantan al amado o se lamentan de su desamor; escriben panegíricos a los príncipes y a los notables; satirizan con crueldad e incluso con procacidad a sus pretendientes. Y siempre se nos muestran agudas, refinadas, inteligentes, brillantes…
Esta es la realidad. Pero también tenemos lo que hemos imaginado y que no es menos cierto, porque el arte existe y no existe al mismo tiempo, y en ello radica su grandeza. Generaciones completas han creído en mujeres bellísimas que seducían a los reyes con sus palabras y sus danzas; en príncipes que recorrían a caballo las callejuelas de las medinas, escuchando los poemas que les dedicaban las esclavas; en campesinas como Rumaykiyya, que conquistó el corazón del principe Al-Mutamid en Silves y llegó a ser reina de Sevilla; en princesas como Wallada, por la que suspiraba el gran poeta Ibn Zaydun; o en amores desdichados como los de Hafsa y Abu Yafar Ahmad, que concluyeron con la muerte de éste otro poeta. Hemos creado, para nuestro deleite, un mundo de mujeres libres y hombres que gozaban con su talento. Y lo hecho, hecho está: el Al-Andalus de la belleza, el verdor y la elegancia existe porque está en nuestra mente, en nuestro corazón y en nuestra esperanza.
Por ello les ruego que, ahora, cierren los ojos, y no vuelvan a abrirlos hasta que escuchen la música. Aprovechen esos instantes para dejarse llevar a otro lugar y otro tiempo, hacia un lugar y un tiempo que quizá nunca fueron, pero que debieran haber sido. Y cuando vean a las danzarinas y escuchen los poemas, por favor, entréguense a la belleza, el hilo de diamante que une épocas, lugares y, sobre todo, sensibilidades.

Montserrat Cano